Crítica de Only god forgives

only god forgives

El mayor enemigo que puede tener una película como la presente es precisamente su público potencial. Hay que aceptarlo, no estamos ante la segunda parte de Drive, que es lo que todo el mundo parece buscar en la nueva obra del cineasta danés  Nicolas Winding Refn (Nico para los amigos). De hecho, parece como si nunca hubiera creado ninguna obra anterior a ese gran éxito que rodó con Ryan Gosling. Lo volvemos a repetir, olvídense de Drive de una vez. Miren Bronson, Valhalla Rising o la trilogía de Pusher para saber quien es es su director.  Última advertencia, Nico no es (sólo) Drive. ¡Qué quede claro!

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