GroeZ RocK, 02 & 03 De Mayo De 2014 (Meerhout, Bélgica)

Groezrock

DÍA 01 de MAYO.

Los astros se juntaron de nuevo para que Roberto Gálvez y yo pudiéramos ir de nuevo al Groez Rock, y no sólo eso, si no que nada más llegar los primeros y acomodar la tienda de campaña, decidimos ir andando Ham –el pueblo más cercano a Meerhout- para asistir a la pre-fiesta que realizan algunos de los artífices del festival, para gracia de las primeras trescientas personas (el aforo es el que hay, y si llegas tarde, te quedas fuera) que lleguen a eso de las siete de la tarde para disfrutar de unas bandas como entrante de lo que se nos viene encima los próximos dos días.

Por suerte para nosotros, llegamos a tiempo para ver a las cinco bandas de este año. Comenzaron F.O.D con un poco de punk rock bailable para ir calentando motores. De seguido Campus puso la nota más metalera de la magnífica velada. Los tres siguientes grupos formaban parte del line-up del festival, pero como toma de contacto o de “los veo por si acaso me los pierdo en el festi” no estuvo nada mal ver a Restorations y Gameface. Los primeros tenían magia punk, desde luego, pero era su capacidad para crear atmosferas sonoras y romper cuando menos te lo esperabas lo que sin duda nos dejó con la idea de que tendríamos que estudiarlos con más detenimiento en casa. Los segundos eran otra  de esas míticas formaciones de punk rock melódico desaparecidas y reunificadas de nuevo hace unos años. No podíamos más que menear la cabeza con ellos, cerveza en mano, y decirnos unos a otros: “mañana los volvemos a ver”.

¿Cuál era el quinto y último grupo que faltaba? Pues hombre, la razón principal de mover el culo casi tres kilómetros andando al pueblo de al lado con todo el cansancio y la amenaza de lluvia de nuevo encima: The Menzingers. Estaba excitado por el hecho de ser la primera vez que los vería, en una sala pequeña y a un palmo de mi cara. Y no sólo eso, sino que en menos de veinticuatro horas estaría repitiendo la experiencia en el escenario principal del Groez Rock.

Desde el minuto uno se lió una buena con los americanos, y es que soltaron todo el arsenal potente de sus últimos tres discos –de cuatro que tienen- en una hora de concierto. ¿Qué faltaron temas? Por supuesto, cuando todos y cada uno de ellos te motivan y te encantan, siempre se dejan temas – todos lo que no hayan tocado-pero, dejando utopías a un lado, nos desgañitamos a gusto cantando la quincena de temas que tocaron (ndr- más adelante reseñaré las canciones que interpretaron esa noche y la del día siguiente, pues el set fue casi idéntico), terminando con un inesperado cover de ‘Roots Radicals’ de Rancid y desatando  la locura entre el público, donde llovía cerveza y gente a partes iguales.

Si de algo me alegro de haber hecho en Bélgica este año,  ahora que han pasado unos días y puedo echar un poco la vista atrás, es de haber ido a este evento. Lo tendremos presente de cara a próximas ediciones.

 

DÍA 02 de MAYO.

El año anterior acudía por primera vez al festival belga, en su plena 23º edición, y quedé tan maravillado con todo lo que viví allí, y todas las bandas que tuve ocasión de ver (muchas de ellas por primera vez), que en el momento que terminó ya tenía las miras puestas en poder volver el año siguiente. Al principio parecía que iba a poder llevarlo a cabo, y casi con las fechas encima me vi con varias dificultades que casi lo echan todo por tierra, pero finalmente todo salió bien y pude conseguir vuelo y acreditación de nuevo (gracias, otra vez, a mi compañero de fatigas y aventuras y amigo Roberto Gálvez de Timber Chronicles). Como el año anterior, casi me da un colapso nervioso al ver la cantidad de bandas en la parrilla horario -un total de ochenta bandas a lo largo de dos días y cuatro escenarios, para ser más exactos- así que tendríamos que estar atentos a quién queríamos ver de seguro y, además, ser conscientes de esas otras por las que tienes curiosidad de ver, y otras tantas que, desafortunadamente debido a los solapamientos, tendría que sacrificar.

astpai en el groezrock

Desde luego Astpai, la banda encargada de dar el escopetazo de salida, no iba a ser una de ellas. Estos austriacos llevan ya unos años tocando aquí y allá –mayoritariamente en países europeos- y granjeándose un nombre en la saturada escena del punk rock y el hardcore melódico, y viendo su repertorio, su simpatía, y sus ganas auguro que no les irá nada mal. Sonaron especialmente bien ‘Honest Or Sentimental’ y ‘Bitting Dogs Don’t Chew’, de su último disco Efforts And Means (Ass-Card Records, 2012), pero fue con el tema ‘Southwards’ cuando todos nos vinimos arriba… Y no éramos pocos los que a las doce de la mañana estábamos en el escenario principal hambrientos de música para nuestros oídos.

Aprovechando el hueco entre Astpai y Gameface, me acerqué a ver un rato a Devil In Me. Los portugueses son otro de esos grupos que, paso a paso, se van haciendo cada vez más esenciales en la escena hardcore actual. Llevan tres discos (ndr- el cuarto saldrá próximamente, por cierto) dando cera y sumando conciertos por toda Europa. Los había visto anteriormente en dos ocasiones, y me chocó ver la confianza y las tablas que van ganando cada vez que salen de casa. Pepinacos como ‘Back Against The Wall’, ‘On My Own’ o el final con ‘The End’ –nunca mejor dicho- son ineludibles en su repertorio, y no en vano. Totalmente recomendables para fans de Comeback Kid o Terror.

Lo dicho, nada más terminar me apresuré a ver como las gastarían los punk rockers (algo popis, con estilo) Gameface en el escenario grande. Los había escuchado por recomendación de amigos muy por encima sólo unos poquitos días antes del festival, pero tras lo visto el día anterior y en el Monster Stage, estoy seguro que, ya en casa, indagaré más a fondo sobre su discografía. Uno de los grupos que apuntar para futuras oportunidades de verlos, más aún sabiendo que se habían separado y se han vuelto a reunir, y que de dicha reunión ya ha nacido un nuevo disco con el que estarán girando una buena temporada.

Quizá la peor encrucijada (por gusto y ganas en ese momento) en la que me vi en los dos días fue la siguiente: Bayside VS Red City Radio. Empezaban y acababan a la misma hora. Ambos me gustan, y ambos los quería ver… Así que tuve que elegir, y elegí a Bayside en el Impericon Stage. No han visitado mucho Europa, así que se me antojaban más difíciles de ver en futuras ocasiones. Son una de esas bandas que viven su música por y para sus seguidores, y basan su set en torno a ello; de eso tomé ventaja y tras escuchar las perlas con las que empezaron (‘Big Cheese’, ‘Already Gone –mi preferida-, ‘Blame It On Bad Luck’, ‘Pigsty’ y ‘Duality’), me pudo el ansía…

red city radio

… Y como no podía repartirme, me pegué una carrera al Etnies Stage (sí, ese en el que el stage diving está permitido) para ver lo que quedara de actuación de Red City Radio. Me emocioné al llegar justo para el final de su tema ‘Joy Comes With The Morning’ y escuchar a toda la carpa gritar “I was dreaming of Barcelona” de la letra del mismo. El resto es historia: unos pocos temas más de sus dos discazos e incontables sing-alongs con la banda reformada tras la salida de su segundo vocalista y la llamada a sus filas del bajista de Nothington (los cuales vimos el año anterior y nos encantaron), haciendo aquí las veces de guitarrista. Por intención eran Bayside, pero por corazón ganaron Red City Radio.

No hay descanso que valga si quería ver a los australianos Bodyjar, los cuales me tenían intrigado tras escuchar Role Model (UNFD, 2013), su último disco. Tampoco los traía muy rodados, pero había escuchado lo mejorcito de todos sus discos y no me los iba a perder dando vueltas por el recinto. He de decir que no llegaron a cumplir mis expectativas, porque me esperaba un concierto más enérgico, y si bien no fallaron con las canciones elegidas, al final me pareció un concierto de transición. Espero poder verlos en futuras ocasiones y tener que comerme estas palabras… Porque de verdad que en casa me suenan geniales, muy al estilo de todo el punk rock de hornada noventera que tanto me mueve.

Más me valía guardar fuerzas, porque lo que se me echaba a continuación era, digamos, la parte “más fuerte” para mí del festival, lo que más me motivaba a venir este año. Empezaron The Menzingers con todos mis amigos allí presentes, nos vinimos arriba en cada una de las catorce canciones que tuvimos el gustazo de presenciar. ‘I Don’t Wanna Be An Asshole Anymore’, ‘Good Things’, Burn After Writing’, ‘In Remission’, ‘Casey’, ‘Who’s Your Partner’, ‘I Was Born’, ‘Nice Things’ y algunas más sonaron, hasta el final con ‘The Obituaries’. Me desgañité cantando cada canción; lo había hecho el día anterior en la pre-fiesta en Ham, y lo volví a hacer al día siguiente. El sonido acompañó, aunque las voces estuvieran sonaran un poco bajitas. Es de justicia decir que me gustó más verlos el día antes, por la cercanía y la suerte de poder conocerlos en persona, pero no me restó en absoluto ganas por verlos tan sólo un día después… Es más, lo repetiría hoy mismo de nuevo. Uno de los vencedores, sin duda.

Tras ellos venían The Lawrence Arms, y aquí el sonido ya no fue tan decente. Las canciones elegidas para el rato que tenían fueron certeras, pero su actuación no me entusiasmó ni la mitad de lo que me esperaba. Se les conoce por hacer shows de punk rock enérgicos, pero también por tener noches regulares… Y me temo que esta fue una de ellas, porque pudimos a los tres músicos bastante desganados, como si estuvieran tocando sólo porque era lo que tocaba en ese momento. También tiene que ver el hecho de que son más una banda de sala, teniendo el público más cercano, para que todo sea más animado. Aún así, fue un placer escuchar ‘Like A Record Player, ‘The Devil’s Takin’ Names’, ‘The Slowest Drink…’ o ‘Seventeener (17th And 37th)’ en directo. Ojalá tenga reválida en España pronto.

boysetsfire

Todo lo contrario que con el trío de Chicago ocurrió con Boysetsfire, que se salieron por los cuatro costados en todos los aspectos. Su set se me hizo cortísimo, pues Nathan Grey –su carismático vocalista- y los suyos nos subieron la adrenalina a base de bien con ‘Release The Dogs’, ‘Until Nothing Remains’, ‘The Misery Index’, ‘Closure’, ‘Requiem’ o ‘Rookie’. Los pelos de punta con la intro de ‘Walk Astray’ y el final a pleno pulmón en ‘Empire’. Otro de los claros vencedores de esta edición.

El subidón debería haber seguido con Alkaline Trio, a los cuales también tenía muchas ganas de catar; y empezaron muy bien con ‘This Could Be Love’, ‘Hell Yes’ (una cara B que me encanta y que jamás pensé que vería en vivo) y ‘She Lied To The FBI’ –de su último plástico-, pero poco a poco se fueron desinflando…No al nivel de The Lawrence Arms, pero si lo suficiente como para que, extrañamente, perdiera el interés por ellos.

Ese interés perdido no fue tanto culpa de Matt Skibba y Dan Andriano a decir verdad, sino que ver como su concierto no me llenaba como esperaba, y que Ignite estaban a punto de empezar en el Impericon Stage eran suficientes motivos para cambiar de tercio. Zoli Teglas volvía a los escenarios tras sus serios problemas de espalda, y a su vez al festival belga donde siempre han dado conciertos incendiarios; pues bien, tocaba comprobarlo por uno mismo. Y así fue: canciones como ‘Let It Burn’, ‘Bleeding’, ‘Poverty For All’ o –ya para acabar su actuación- ‘Live For Better Days’ y ‘Sunday Bloody Sunday’ no pueden fallar ejecutadas a la misma rapidez que en el disco,(pues todas ellas corresponden a Our Darkest Days (Abacus Recordings & Century Media, 2006) su último disco hasta ahora). Más aún si las mezclas en el repertorio con otras más antiguas, como ‘Call On My Brothers’ o ‘A Placed Called Home’. Si a todo ese cóctel le sumas un tema nuevo, llamado ‘Nothing Can Stop Me’, como promesa de próximo disco podréis adivinar que los americanos fueron otros que no defraudaron en absoluto. Ni creo que lo pensáramos por un momento.

Dado que había que parar un poco si queríamos llegar con algo de cuerpo al final del día, me tomé la actuación de Descendents como un descanso, viéndolos en la lejanía. Estoy convencido de que los acérrimos seguidores del conjunto se alegraran mucho de su vuelta a los escenarios, y de que incluso planeen sacar en un futuro próximo nuevo material. Eso hace bastante obvio pensar que habrá más conciertos en camino, lo cual son buenas noticias. En lo personal respeto mucho la historia y la repercusión de la banda de Milo Aukerman y Bill Stevenson, pero en directo me parecieron algo monótonos. Que nadie me lapide por esto; además, hay que reconocer que se cascaron casi una treintena de temas para el gozo del respetable, y que dejaron el listón bien alto, pero a mí no me convencieron. Una de esas “bandas míticas” que hay que ver si tienes oportunidad. Pues bien, ya los he tachado de mi lista.

Esto va acabando, pero Taking Back Sunday, El quinteto de Long Island tocaba en el Impericon Stage poco antes de los “bombazos” finales del primer día, y tampoco quería dejar pasar la ocasión de verlos. Si obviamos el mal sonido que tuvieron, dieron un concierto interesante gracias a Adam Lazzara (su vocalista), que no paró de animar al público con sus bailes, sus juegos con el micrófono –lanzándolo al aire una y otra vez- y su innegable carisma sobre las tablas. Jugaron además con su set, mezclando lo mejorcito de sus seis discos: ‘Stood A Chance’, ‘You Know How I Do’, ‘What It Feels Like To Be A Ghost’, ‘A Decade Under The Influence’, ‘Flicker, Fade’ o ‘MakeDamnSure’ cayeron entre otras tantas. A pesar de ser un grupo que, aunque llevo escuchando casi desde que empezaron, nunca me han interesado en exceso más allá de algunas canciones, me dejaron buen sabor de boca.

Justo después llegaba otra banda aquella hornada de primeros del dos mil, bastante difíciles de ver en Europa llegaban Brand New, y creerme que había mucha expectación por verlos, lo que justifica el llenazo en el Monster Stage (más aún si tenemos en cuenta quién cerraba el line-up del primer día). Los americanos dieron un ejemplo de buen hacer sobre las tablas durante una hora de concierto. Comenzaron con ‘Sowing Season’ y desde ahí nos metieron en su bolsillo con uno de los mejores sonidos que he escuchado en el festival Belga. Basaron la actuación sobre todo en las “oscuras” canciones de sus dos últimos discos (‘Gasoline’, ‘At The Bottom’, The Archers Bows Have Broken’, ‘Millstone’ o ‘Degausser’), pero no olvidaron hacer guiños a piezas más antiguas y alegres, como ‘Sic Transit Gloria… Glory Fades’ o ‘Okay, I Believe You, But My Tommy Gun Don’t’, pero sin duda lo que recordaremos muchos fue el épico final con ‘You Won’t Know’, donde alargaron la canción hasta durar casi diez minutos y dejarnos a todos embobados con su gran capacidad como músicos. Toda una delicia.

nofx

¿Qué harían NOFX con su calidad como cabezas de cartel? ¿Se dedicarían a hacer el idiota y meterse con todo el mundo? ¿A hablar más que tocar? ¿De verdad iban a ceñirse al guión y tocar su disco Punk In Drublic al completo? Ni sí, ni no, ni todo lo contrario… Una mezcla de todo. Hicieron el payaso un rato, y se metieron con ése y aquél, y entre ellos mismo también, como es costumbre, sí, pero por suerte para todos los que estábamos allí, se marcaron uno de los mejores conciertos de NOFX que recuerdo. Se metieron casi treinta canciones en poco más de hora y veinte de concierto, incluyendo Punk In Drublic (Epitaph Records, 1994) al completo, cumpliendo así lo que prometían ellos y la organización del festival. No obstante, se bromeó con que si se saltaban alguna canción, no lo notaríamos… Pero no lo hicieron; aunque sí que nos confundieron, porque no lo hicieron el mismo orden, y ya lo avisó el siempre polémico Fat Mike –cantante y bajista del conjunto americano, para los despistados- y entre el setlist metieron otros tantos temas para configurar una lista de canciones más larga y completa. Además del disco comentado, sonaron otras como ‘Quart In Sesion’ -con Milo Aukerman de Descendents como invitado-, ‘It’s My Job To Keep Punk Rock Elite’, ‘60%’, ’72 Hookers’, ‘We Called It America’, ‘Seeing Double At The Triple Rock’ o el final con ‘Kill All The White Man’. ¿Qué faltaron temas? La cantinela de siempre, así que nos quedamos con haber visto uno de los discos más icónicos del género y otro puñado decente de canciones mezcladas entre antiguas y más nuevas, todo ello con un sonido más que decente y dejando el pabellón bien alto. Y siendo NOFX, ni más ni menos.

Ahora sí, tocaba tomarse la última cerveza e irse a dormir para aprovechar al día siguiente al máximo y ver otras tantas bandas que teníamos marcadas en rojo.

 

DÍA 03 de MAYO.

Una noche fría, unas pocas horas de sueño dudoso, una ducha reconfortante, un desayuno insuficiente, un horario encima y una cámara sobre el hombro y ya estábamos a primera hora haciendo el cuadrante de todo lo que queríamos ver. Y al igual que ayer, todo lo que seguramente tendríamos que sacrificar por solapamientos… Pero ya se sabe: todo no puede ser, así que nos espabilamos rápidamente y nos fuimos al escenario principal.

Los primeros, Get Dead, son otra de esas bandas de las que no sabes de su existencia y, de la noche a la mañana, fichan por un sello importante (Fat Wreck Chords, propiedad de Fat Mike, de NOFX), se embarcan en una gira recorriéndose media Europa y empiezas a ver  su nombre por todas partes. No es para menos, pues si bien no ofrecen algo muy novedoso a la música, su mezcla de punk rock de “taberna” es eficaz. Recuerdan a cualquier formación de punk rock noventera americana  cuyas voces suenen rasgadas. Pero aquí la novedad: su acústico reposo instrumental los da el matiz diferente, y hace que Sam King y los suyos suenen a las mil maravillas tanto en disco como en directo, como pudimos ver. Se marcaron ‘The Process’, ‘Welcome To Hell’, ‘Burn Out’, ‘Leave A Message’ o ‘This One’s For Johnny’, y a pesar de ser tan temprano no pudimos más que menear la cabeza y “ayudarles” con los estribillos. Volverán a cruzarse nuestros caminos, a buen seguro.

elway

Tras ellos, Elway seguía con la racha de dejarnos de buen humor, y es que este cuarteto de Colorado es una de esas bandas que, además de animarte con su música, te animan con su simpatía. Nos decía su vocalista, Tim Browne, que jamás habían tocado ante tanto público y es que, como ya he comentado en algún momento, debe ser muy placentero para una banda tocar tan temprano y que haya tanta gente siguiéndote o viéndote por mera curiosidad. Pues para todos nosotros nos regalaron lo mejorcito de sus dos discos hasta la fecha, y ‘The Great Divorce’, ‘Salton Sea’, ‘Passing Days’, ‘Song For Eric Solomon To Sing’ o ‘Aphorisms’ nos insuflaron una alegría súbita. No eran para nada uno de los grupos, digamos, “remarcados” del cartel, pero sí uno de los que más disfrutamos.

Ocurre más de lo mismo con los australianos The Smith Street Band. Parecía que la racha de grupos a descubrir por primera vez en directo no iba a terminar; y ya siendo el tercero de ese “gremio”, éstos chicos también dieron lo mejor de sí en unos poquitos temas: ‘Postcodes (For People Who Will Not Arrest Me)’, ‘Sunshine & Technology)’, ‘Ducks Fly Together’, ‘Don’t Fuck With Our Dreams’ y ‘Young Drunk’. Debido a que su tiempo sobre las tablas era una media hora, y que sus canciones rondan los cinco minutos no dio tiempo a más. Pero sí lo suficiente para que las ganas de brindar bajo el escenario con los amigos, por tener la suerte de disfrutar bandas así lejos de casa y tan temprano, se incrementasen. Y otra experiencia sonora más que apuntar en nuestro libro de “grupos que me han marcado este año en el festival”.

No llegaron a marcarme tanto los siguientes, Apologies, I Have None, pero no por ser una banda mala, sino porque no llegué a ver su concierto completo. Sin embargo sí que me gustó lo que vi: una banda joven con una corta trayectoria haciéndose un hueco en los festivales con un decente debut, titulado simplemente London (Autoeditado, 2012), de donde ellos mismos provienen, y algún que otro EP remarcable. A PUP me los tuve que perder por incompatibilidades horarias, pero no a ellos.

Con The Casualties ya sabía lo que había, pues los he podido ver en tres ocasiones anteriormente; sé cómo se las gastan tanto en sala como en festival, y por ello –aunque en la lejanía- no desperdicié ocasión de ver bombazos como ‘My Blood. My Life. Always Forward’, ‘Tomorrow Belong To Us’, ‘Constant Struggle’, ‘Riot’ o ‘We Are All We Have’. Pusieron la nota punk en clave “pintas” y “gamberra”, sin duda. Pero que nadie se equivoque, pues son una de las bandas que más sudan sus canciones sobre los escenarios; uno de esos grupos que no paran de girar prácticamente nunca, que se “comen” cada festival y concierto que pueden, y en todos y cada uno de ellos lo dan todo. Se han convertido en pocos años en un clásico para mí.

Los siguientes en caer fueron los ingleses Snuff, que si bien no dieron el mejor concierto de su trayectoria, nos alegraron a los que tuvimos el buen gusto de verles. Se separaron hace un tiempo, y han vuelto a reunirse; y no solo eso, sino que además volvieron estrenando nuevo disco. Uno de los mejorcitos en su amplia discografía: 5-4-3-2-1… Perhaps! (Fat Wreck Chords, 2013). Hacen punk rock de toda la vida, pero el hecho de incluir un trombonista entre sus filas -y mezclar además algunas canciones con teclados- hace que todo sea más colorido. Y relajante a veces incluso, al menos en ese escenario, pues nos supieron a gloria antes de lo que se nos venía encima a continuación.

Otro motivo fuerte para venir este año era Touché Amoré. Generando  cientos de opiniones positivas sobre sus bolos, habiendo parido tres discazos de post-hardcore-punk y arrasando allá por donde pasan como para no ir a verlos. Más aun siendo en el Etnies Stage, el tercer escenario el de los stage divings permitidos… ese). Me limitaré a describir brevemente su actuación en pocas palabras: sonido salvable, voz acojonante y real, buen repertorio & locura desatada. Para resumir su setlist os diré que se merendaron prácticamente sus dos últimos discos en directo, más algún que otro guiño al primero y que, a pesar de no haber visto todos los conciertos de este año en este escenario, seguramente ellos se coronaron como los reyes de esta edición. No es para menos.

Ayer fueron Descendents, y hoy le tocaba el turno a “la otra cara de la moneda”: ALL. Siento decir que, en mi opinión, supusieron una de las grandes decepciones del festival. Nunca he sido muy seguidor ni de unos, ni de otros… Pero sí sé lo que vi. Sonaron compactos, monótonos y aburridos… Como si hubieran puesto el automático y se hubieran dejado llevar. Le echaron ganas y tocaron casi una veintena de canciones, eso sí es cierto, pero llegaron a aburrirme hacía la mitad del concierto.

No fue así con Screeching Weasel, quienes metieron zapatilla a su minutaje de actuación y apenas se dirigieron al público a favor de tocar lo máximo posible. Y es que Ben Weasel y compañía estaban dando un concierto europeo exclusivo en el Groez Rock dentro del marco europeo, así que os podéis imaginar el revuelo que se formó entre el público cuando se metieron una veintena de canciones del tirón; entre ellas ‘I’m Gonna Strangle You’ (con la que empezaron, ‘My Right’, ‘My Brain Hurts’, ‘I Wrote Holden Caulfield’, ‘Leather Jacket’ o el cierre con ‘Cool Kids’. La sombra de The Ramones es larga y sus shows, de punk rock sucio y melódico, frenéticos… Como Ben.

Aunque haya enaltecido a Touché Amoré hace un par de párrafos, no le voy a restar ni un ápice de interés y mérito al hablar de otra propuesta que venía –al igual que Screeching Weasel- en calidad de show europeo exclusivo: Modern Life Is War. La potencia/contundencia del quinteto de Marshall Town, Iowa (EE.UU.) fue abrumadora desde el primer momento con ‘The Outsider (A.k.a. Hell Is For Heroes, Part I) y su brutal inicio (‘So what the fuuuuck..’). Hicieron profeso el gusto por poder tocar en un festival como este, y Jeffrey Eaton – su vocalista- se deshizo en elogios diciendo que “el público europeo no tiene nada que envidiar” al americano, y que “aquí nos sabemos divertir y comportar mucho mejor que allí, lo que hace un placer volver de nuevo”. Cayó un compendio de sus cuatro discos (‘Martin Atchet’, ‘Breaking The Cycle’, ‘Late Bloomers’, ‘Marshalltown’…) y dejaron un poco de lado Fever Hunting (Deatwish Records, 2013) –su disco de regreso, tras una separación de cuatro años- con sólo dos temas interpretados (‘Chasing My Tail’ y ‘Brotthers In Arms Forever’). Nos fuimos bien escaldados de allí con el apoteósico final con ‘D.E.A.D.R.A.M.O.N.E.S’.

Corriendo, literalmente, me fui a ver a New Found Glory, que acababan de empezar con ‘All Downhill From Here’. Lo cierto es que no son nada del otro mundo en directo, pero sí que son “currantes” del –a veces mal llamado- punk-pop y que animan el cotarro lo suyo. Se pudo ver una banda más unida que nunca, con numerosas concesiones al público por parte de Chad Gilbert –guitarrista y principal compositor- y un set basado, sobre todo, en clásicos ( entre otras ‘Better Off Dead’, ‘Truth Of My Youth’, ‘Failure’s Not Flattering’, ‘Dressed To Kill’, ‘Hit Or Miss’ o el final con ‘My Friends Over You, como no podía ser de otra forma) y alguna que otra de sus últimos tres discos (‘Don’t Let Her Pull You Down’, ‘Anthem For The Unwanted’, ‘Truck Stop Blues’ o ‘Hold My Hand’). Nunca los había visto y estaba ya agotado, pero me alegró de no habérmelos perdido.

Un par de cervezas y algo de comer antes de la recta final, que buena falta nos haría para ver a The Hives. Los suecos son otro de esos grupos que ya he visto con anterioridad en salas y festivales, pero eso no importa porque, vayan donde vayan, triunfan. En cuanto a las canciones, repasaron lo mejorcito de Lex Hives (Disque Hives, 2012) –su último disco hasta la fecha- con ‘Come On’ (adoro esta canción-intro), ‘Go Right Ahead’, ‘Take Back The Toys’, ‘Wait A Minute’ y ‘My Time Is Coming’. También hubo guiños al anterior disco (‘Try It Again’, ‘Won’t Be Long’ y el mítico final con ‘Tick Tick Boom’, donde hicieron sentarse a todo el público para después dar el salto final todos juntos), más algunos otros hits de rigor ineludibles, esto es ‘Main Offender’, ‘Die, All Right!’, ‘Walk Idiot Walk’ o ‘Hate To Say I Told You So’. No dio tiempo a más en una hora de actuación, pero los protagonistas no fueron en sí las nuevas canciones o los clásicos, sino una vez más la perfecta fusión que hacen entre concierto y auténtico show escénico, con Howlin’ Pelle Almqvist – su bromista egocéntrico y polivalente líder- saltando  y bajando al público continuamente para cantar con su público. De lo mejorcito que podemos echarnos a la cara para ver en concierto a día de hoy. Si no los habéis visto aun, estáis tardando.

the offspring

Ahora sí, tocaba decir hasta pronto al festival… Pero no sin antes presenciar, por primera vez en la historia del grupo, la interpretación de cabo a rabo de Smash (Epitaph Records, 1994), el disco más icónico de los americanos archiconocidos The Offspring. Seguramente más de la mitad del público los había visto anteriormente, pero ninguno de nosotros –hasta esa noche- habíamos visto ese especial setlist, pues no sólo se habían sacado de la maga recientemente este  revival tour, sino que comenzaba en Europa y, precisamente, aquella noche en el Groez Rock. Si bien el grupo se ha caracterizado siempre por ser bastante estáticos en concierto – y así se comportaron-, todo tenía un halo especial, pues los primeros cuarenta minutos de actuación supusieron el disco en cuestión de cabo a rabo: (‘Time To Relax’, como intro) ‘Nitro (Youth Energy)’, ‘Bad Habit’, ‘Gotta Get Away’, ‘Genocide’, ‘Something To Believe In’, ‘Come Out And Play (Keep ‘Em Separated)’, ‘It’ll Be A Long Time’, ‘Killboy Powerhead’, ‘What Happened To You’, ‘So Alone’, ‘Smash’, ‘Not The One’ y –movida concretamente del tracklist para dar cierre a la interpretación del álbum- ‘Self Esteem’. Lo normal es que, cuando suena esa canción en sus conciertos, se despidan… Pero no iban a tocar sólo aquél disco, y lo siguiente fue una selección de lo más conocido (no diré “lo mejor”, pues cada uno tiene las suyas , y para gustos los colores) desde ese disco hasta el penúltimo, y no me cortaré en ponerlas para gusto de todos: ‘All I Want’, ‘You’re Gonna Go Far, Kid’, ‘Want You Bad’, ‘Staring At The Sun’, ‘Why Don’t You Get A Job’, ‘(Can’t Get My) Head Around You’, ‘Pretty Fly (For A White Guy)’ y – como colofón y broche de oro final para el festival- ‘The Kids Aren’t Alright’.

Buen sonido, caras sonrientes tanto encima como debajo del escenario y el recogerse a la tienda con una mezcla de alegría, nostalgia y tristeza porque todo se acabara. Eso, y que el concierto de The Offspring se nos pasó volando con tanto tema mítico tras otro, y casi del tirón en hora y veinte. Así fue el final del festival. Al día siguiente, con una sonrisa de oreja a oreja, recogimos nuestras cosas y volvimos a casa, no sin antes disfrutar de un día más por la capital de Bélgica, descansando y recuperando fuerzas -y capacidad auditiva- tras otro año de festival cargadísimo hasta arriba de calidad, buen hacer y una organización atenta (ya sea la gente de los stands de merchandising, food & drink, lost & found, press, seguridad del festival, etc.). Desde Timber Chronicles nuestros agradecimientos por las acreditaciones brindadas a este medio un año más. Espero que nos volvamos a ver las caras el año que viene. Y, si no es así, a buen seguro acabaremos volviendo otro año. Keep it rocking!

Texto y fotos por: Javier Perez
Fotos adicionales: www.frontview-magazine.bewww.cuttingedge.be

acera de Javier Caulfield

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