Tren de noche a Lisboa

Tren de noche a lisboa

Siempre que una película está basada en un libro aparece la misma pregunta: ¿es mejor o peor?, ¿valía la pena hacerla? O la que suele hacerse una amplia mayoría de los espectadores que, viendo cuales son las películas más taquilleras, se acercan al cine: ¿qué es un libro?

Tengo que dejar clara una cosa, y es que no he leído el libro en el que está basada la última película protagonizada por Jeremy Irons, pero un amigo que, como yo, ha preferido ver este film antes que cualquier otro que hay en la cartelera, y que sí ha leído la novela, me ha asegurado que la esencia del libro está en todo momento en la pantalla, y que es de las pocas veces en que atrapan tan bien la esencia, lo que la hace única y te obliga a devorar cada una de las páginas que se te ponen delante, de una novela. Y reconozco que, durante todo el metraje, no deja de olerse atmosferas novelescas y frases de esas que solamente la literatura puede parir.

Pero voy a centrarme un poco en la película antes de ponerme a hablar de literatura, tema sobre el que no pararía de hablar ni aunque me disparasen.

Veamos… por dónde empezar…

Creo que lo justo, tanto para vosotros como para el film, sería hablar sobre las cosas que hacen que no sea una película de 10, y la principal es ritmo. Es entendible que sea así, puesto que trata de un profesor algo aburrido de su vida, y bastante solitario, que se atreve a hacer un viaje, llevado por una curiosidad que había abandonado hace mucho, a Lisboa, tratando de encontrar los motivos por los que una chica, a la que salvó, quería suicidarse saltando de un puente. Esta, que olvida, o abandona, su abrigo, tenía en su poder un billete a Lisboa y el libro de un tal Amadeu do Prado, escritor portugués, en el cual explica su juventud usando un lenguaje inspirador y claro que, en todo momento, anima al lector a vivir, escapando de todo lo que no le haga feliz, de todo lo que no vale la pena, y así vivir plenamente el tiempo que nos queda. Y, claro, un tema tan serio como es la existencia y los valores que anteponemos a nuestras necesidades, es difícil de llevar al cine sin que las conversaciones tranquilas y esclarecedoras ocupen la gran mayoría de los minutos. Y eso, justo eso, puede hacer que el espectador se aburra o llegue a sentir que el reloj se detiene cada vez que los protagonistas hablan y se intercambian claves sobre la vida del escritor Amadeu.

tren de noche a lisboa - jeremy irons

Vivimos en una época en la que la acción, el terror y las comedias románticas devoran el espacio limitado que tienen las salas de cine, porque el espectador medio solo busca entretenerse y ya está, hacer algo diferente, y entonces se pierde eso que hace que el cine sea considerado un arte: los sentimientos y las enseñanzas que solo nos puede dar, al igual que el teatro, un actor o una buena dirección. Por eso, al igual que esta película, hay tantas historias perdidas en almacenes, historias que, como pasa con los libros, se sacrifican ante la demanda fácil, esa que solo busca algo más en que gastar el tiempo sin que tenga que pensar en el proceso, y da la espalda a la verdadera cultura fílmica y literaria, esa que acaba en tiendas de segunda mano a precios 80% más baratos del original.

En Tren de noche a lisboa el mensaje más importante, y que debemos memorizar si es la primera vez que pensáis en ello, es que solamente tenemos una vida, un camino, y nada debe hacernos ir por el lado que no queramos. A todos nos persigue en todo momento la muerte, y olvidarnos de ella es, quizá, el peor pecado que podamos hacer en nuestras vidas, porque con ello solo conseguimos no escoger en cada paso lo que deseamos, sino lo que dicen que debemos escoger, y eso no se parece en nada a la libertad que debemos tener como bandera. El personaje del señor Irons, sigue siendo un grande aunque haga de patán, lucha contra sí mismo a medida que va descubriendo la vida, fascinante vida, del citado Amadeus da Prado, un hombre que no se rindió y que supo usar las palabras correctas para narrar un época, la de una Portugal regida por la dictadura de Salazar, en la que solo se les permitía luchar o rendirse. Y con ello descubre, mientras conoce a parientes y amigos del escritor portugués, que la mejor manera de hacer que tu vida valga la pena es no ponerte barreras a la hora de ser uno mismo, y olvidarte del miedo.

La recomendación de esta nueva película del laureado director Bille August, va dirigida a todos los que aún sueñan con una vida diferente a la suya, alejada del día a día que, a veces, nos aplasta solamente porque no tenemos el valor de ponernos de pie y gritarle que ya basta, que pare; que no estoy aquí para ser lo que tú me digas, sino lo que mi corazón necesita.

Tren de noche a lisboa

acera de Manu669

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Pues eso, y ya está.
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