Crítica de Moliere en bicicleta

Moliere en bicicleta

Empiezo a escribir esta opinión mientras tarareo La Bicyclette, de Yves Montand, una canción ligera, alegre y festiva y uno de los dos temas que aparece en la película Moliere en bicicleta (en francés Alceste à bicyclette). El otro es Il Mondo, del italiano Jimmy Fontana, una canción triste, melancólica y reflexiva. Estos seis adjetivos mezclados podrían resumir perfectamente lo que es esta película, sus pretensiones y ante qué tipo de comedia nos encontramos.

El film lo protagonizan Fabrice Luchini y Lambert Wilson y lo dirige Philippe Le Guay (parece que le hayamos puesto un apodo en pleno motín de Aranjuez). A Luchini le pudimos ver no hace mucho protagonizando la película En la casa (2012), una de las más populares de aquél año y por la que estuvo nominado a Mejor Actor en los Premios César de 2012, galardón que no obtendría hasta el año siguiente gracias a la actuación en  esta Moliere en bicicleta que nos ocupa. Wilson, por su parte, puso voz al oso Ernest en la maravillosa película de animación Ernest & Célestine (2012), protagonizó De dioses y hombres (2010) y ha participado en varias producciones norteamericanas, y además presentará la ceremonia del Festival de Cannes de este año. La carrera de Le Guay, en cambio, no ha sido tan popular fuera de su país, a pesar de estar muy ligada a la carrera de Luchini (han participado juntos en multitud de películas y la idea original de ésta es obra de ambos); en España le conocíamos más que nada por la comedia Las chicas de la sexta planta, que contaba con mayoría española dentro de su coral reparto. En un segundo plano también tenemos a Maya Sansa (segundo no por su aportación, sino por sus minutos en pantalla), que con esa cara y esa sonrisa (que ya vimos en La mejor juventud ) es siempre un desencadenante y una consecuencia en las decisiones de los protagonistas masculinos.

Moliere en bicicleta

Moliere en bicicleta es la típica película para que los que dicen “el cine francés me aburre”  lo sigan diciendo y para que el resto disfrute de un buen rato de cine, con interesantes reflexiones sobre el mundo de la actuación, de la amistad, con algunos buenos diálogos, grandes actuaciones y un uso del paisaje y los pueblos que los franceses saben hacer muy bien (y sino, ¿por qué yo ahora quiero vivir en un molino?). En este sentido la película guarda muchas similitudes con Conversaciones con mi jardinero, otra de esas películas que alegran el alma de uno de manera puntual con algunas conversaciones, siendo al final un producto interesante. Lo que más me ha gustado es cómo muestran el proceso por parte del actor para dotar de personalidad un personaje, cómo muestra la importancia que cada uno pone en dónde debe hacer hincapié en sus frases, la importancia de cómo entiendas a tu personaje, sus gestos, las entonaciones (diferencias entre teatro, televisión y cine) y otras formas de construir un personaje.

Moliere en bicicleta

Acabo de escribir tarareando Zazie Fait De La Bicyclette, del grupo Plastiscines, y es que en este rato me ha dado por escuchar otras canciones para/sobre montar en bicicleta, porque lo primero que me vino a la mente cuando sonó La Bicyclette, de Yves Montand fue Juntos, nada más, otra película francesa, aunque en ésta no montaban en bicicleta, sino que se iban de viaje con Paulette (Paulette es parte de la canción). Il Mondo me ha recordado a la británica Una cuestión de tiempo, porque aún la tengo reciente. Agradezco en cualquier caso que hayan escogido la versión original en italiano del año 1965 y no la versión en español del año 2004 perpetrada por Efecto Mariposa.

acera de Alberto Mulas

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