Hong Sang-soo: Esconderse entre fotogramas

hong sang-soo

La filmografía de Hong Sang-soo podría definirse como un bucle inacabable, una espiral de personajes y situaciones que fácilmente podrían intercambiarse entre sus films. Significa esto que el director coreano realiza una y otra vez la misma película? Cierto es que hay constantes, en sus temáticas, personajes y desarrollo, pero, acaso las piezas de un puzzle son todas iguales? No, sencillamente son eso, piezas que unidas conforman un todo.

El universo “Hong Sano-sooniano” se compone de pequeñas historias, incidentes, anécdotas. Un universo que ha ido evolucionando, desde el retrato irónico de la inmadurez emocional del artista, esencialmente del mundo del cine, hacia una estética que, sin dejar de lado este tratamiento distanciado, va adquiriendo tintes de cariz onírico. En este sentido estamos ante una obra global que va desdibujando los límites de la realidad-ficción a medida que se va construyendo, como un edificio cuyas últimas plantas se pierden de vista ante la lejanía de su altura pero que siguen ahí, solidas pero invisibles a nuestros ojos.

Por todo ello la obra del director surcoreano no deja de pivotar sobre la distancia: contra más avanza su obra, cuanto más parece que conocemos las historias, la psicología de los personajes más se pone de relevancia la distancia emocional que el director toma con ellos. A base de repetir patrones, Hong Sang-soo va dejando a un lado el (aparente) tono autobiográfico para adoptar una mirada irónica, distanciada. Una visión casi científica, no reñida con cierto cariño, que va formulando a nivel exploratorio, jugando con los personajes en un tubo de ensayo, sometiéndolos al método de prueba-error pero casi como un juego, sin la necesidad real de encontrar una respuesta definitiva.

Oki's movie

El planeta Hong Sang-soo no solo transita en círculos sino que se articula en un continuo proceso de cerca-lejos, del alma de los personajes al marco geográfico donde se mueven. Curiosamente siempre hallamos a los protagonistas de sus películas desplazados en lo geográfico, siempre buscando respuestas en los lugares opuestos a donde se desarrolla su vida laboral. En este sentido se produce un doble impacto: por un lado dar la impresión de que es el trabajo el que constriñe su vida personal. Por otro impedir la idealización de un mundo concreto. Tanto la ciudad como el mundo rural, estén o no fuera de campo, siempre gravitan como fuente de problemas, nunca de soluciones. Como una dialéctica hegeliana que nunca ofreciera una síntesis positiva.

En definitiva la cinematografía de Hong Sang-soo dista mucho de la simple repetición, de la comparativa simplista con, por ejemplo, Röhmer. Estamos ante un cine que se expande y se contrae a golpe de zoom, que subraya carácteres al mismo tiempo que se difumina en espacios. Un cine de lo contemporáneo, del “postmoderneo way of life” que sin embargo renuncia conscientemente a la pose y se busca, sin acabar de encontrarse, en el ensimismamiento intimista. Un cine que incluso se recrea en lo atemporal, en la dispersión , en la falta de lógica espacio-tiempo. Un cine que podría calificarse como líquido y que como tal no deja fluir. Un cine, en definitiva, cuyo hedonismo lúdico es la máscara de una seriedad que se disfraza de idiotez vestida de inteligencia. Hong Sang-soo es el cine de lo misterioso escondido en lo evidente. Un cine siempre por (re)descubrir

the day he arrives

acera de Alex P. Lascort

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