Avenged Sevenfold – Hail to the king

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En cuanto salió el Waking the Fallen supe que Avenged Sevenfold iban a ser uno de mis grupos favoritos. Una tremenda mezcla de heavy metal, hardcore punk, y rock gótico, todo ello con coros y segundas voces de infarto y un nivel técnico de batería y guitarras por las nubes. Poco podía esperar yo que poco tiempo después moriría el batería con apenas 28 años, y que resultaría que el mismo era el responsable de casi todo lo original que tenía la banda, restando a su paso tan sólo otra buena banda de heavy metal con unas guitarras excepcionales.

Cuando escuchas el disco por primera vez piensas que tiene un sonido de la ostia, que has escuchado un disco cañero que suda buen rock por los cuatro costados, que la voz de Shadows está en plena forma, que tenía unos solos de infarto y las baterías, a pesar de no sonar muy complicadas, pegaban fuerte. Todo eso es cierto, tan cierto como que apuesto a que no eres capaz de recordar ni un solo estribillo o estrofa más que quizás la del single que ha sonado por todas partes ya. En fin, piensas, será que es de esos discos que son tan buenos que tienes que escucharlo varias veces para pillarle el punto. Todo lo contrario, con cada escucha vas descubriendo que se trata de un disco plano que no aporta nada y te sientes más y más decepcionado.

Que no estoy diciendo que sea un mal disco, sólo que se trata de un disco del montón que podría haber sacado casi cualquier otro grupo, en que ya no hay la magia que les hacía especiales. Ahora, si eres un heaviata de la vieja escuela, de los que vas haciendo air guitar con tus greñas y chupa de cuero y para tí no hay nada más allá después de AC/DC, Metallica y Iron Maiden, éste es tu disco.

Salvaría de la quema la inicial Shepherd of fire por la contundencia y la buena intro que tiene, el single Hail to the King por los fantásticos punteos a lo Sweet child o’mine y por tener el único estribillo memorable, y Coming Home por ser la única hasta que finaliza el disco en que se les nota algo inspirados, aunque el tema en sí recuerda a Iron Maiden. El resto son temas con el típico sonido lento y machacón del heavy metal, con melodías insulsas y que se podrían tirar directamente a la papelera de no ser por los geniales solos de Synyster Gates que levantan todas las canciones. Ah, y dos baladas compuestas con el piloto automático que quedan a años luz de las geniales Warmness on the soul, I won’t see you tonight, Seize the day, etc.

Prueba de la mediocridad del álbum es el alarmante caso de This Means War, en que quieren parecerse tanto a Metallica que plagian casi al dedillo un tema tan conocido como Sad but true. O que, ante la alarmante ausencia de los elementos góticos de Rev, por no hablar ya de sus segundas voces, introduzcan con calzador en Doing Time la misma risa malvada de Bat Country, o en Requiem algunos coros góticos y voces tétricas clavadas a las de A little piece of heaven.

 Nota: 6,5/10

 

Tracklist: 

  • Shepherd of fire
  • Hail to the king
  • Doing Time
  • This Means War
  • Requiem
  • Crimson Day
  • Heretic
  • Coming Home
  • Planets
  • Acid Rain

acera de jordiafi

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