Crítica de El alucinante mundo de Norman

LAIKA, la productora de animación especializada en la técnica del Stop Motion y artífice de, entre otros títulos, Los mundos de Coraline y La novia cadáver,  estrena estas navidades (21/12/2012) un nuevo film con el que recupera el ambiente fantástico y de terror de sus anteriores películas, lo cual no es de extrañar, teniendo en cuenta que el guionista de ésta (Chris Butler) comenzó a idear el argumento durante la filmación de Coraline.

Norman es un chico que tiene un “sexto sentido”, el cual le hace ver a los muertos que vagan por su ciudad y con los que en realidad tiene mejor trato que con la mayoría de los vivos, ya que le consideran un rarito (o friki, que dicen).

La película nos adentra en la vida de Norman, en la relación que tiene con sus padres, que intentan que no sea tan raro (¡ojalá fuese un raro normal!) y en sus clases, que parecen sacadas de un capítulo de Freaks & Geeks, serie de finales de los noventa en la que intentaban aportar algo de personalidad a los personajes más allá de los roles “sociales” que se originan en un instituto. No obstante, los compañeros de Norman son aquí más planos, en favor de los gags cómicos, los cuales funcionan bastante bien durante todo el metraje.

Norman, disfrutando de las pequeñas cosas de la vida.

El alucinante mundo de Norman funciona como película de terror para niños y adultos, con alguna que otra escena superior a la mayoría de producciones de terror para adolescentes; como cinta cómica y, sobre todo, como entretenimiento puro y duro capaz de otorgar a la historia de un mensaje que se aleja de la moralina, a pesar de su sencillez (para nosotros, los mayores).

Sin embargo, es a la hora de comparar con otros films cuando esta película sale perdiendo, no sólo con respecto a su predecesora (Los mundos de Coraline), sino (y sobre todo) al hacerse la comparación con otra película también estrenada este año, cuyo argumento, técnica de animación y espíritu es muy similar: Frankenweenie; incluso a la hora de homenajear otras películas del género de terror, ésta resulta más encantadora que Norman.

En cualquier caso, mención especial merece la animación, de 10, no sólo por el tiempo que han debido dedicar a crear todo el mundo que vemos durante los 92 minutos que dura la película, sino también por la expresividad que alcanza cada personaje y porque apenas se nota.

Norman, en el portal de su casa.

 

Norman y humana, en el portal de su casa.

Finalmente, la cinta funciona gracias a la mezcla de géneros y al ritmo tranquilo pero sin pausa. Es en el equilibrio entre géneros y ritmo en donde la película triunfa por encima de todo, ofreciendo un producto que hará las delicias de los chavales (que no niños) y divertirá a los adultos.

acera de Alberto Mulas

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