Crónica del Area 4 Festival 2012 – Lüdinghausen (Alemania)

Desde hace años he ido asistiendo a diversos festivales: el Rock in Idro en Italia, el BBK o por ejemplo el Electric Weekend, pero nunca había tenido la oportunidad de acampar en uno de ellos y vivir las 24 horas de cada día en un ambiente festivalero. Aunque, como bien se dice, todo lo bueno se hace esperar. Este verano tuve la ocasión de viajar junto a un amigo a Alemania y asistir a uno de los festivales que año tras año adquiere una mayor importancia, el Area 4. Un festival con un cartel, para mi gusto, repleto de buenas bandas, algunas de ellas difíciles de ver en nuestro país, que ha hecho posible que me quite algunas de las espinitas que tenía clavadas.

La llegada a Lüdinghausen fue sencilla y sin complicaciones, pese a que para llegar ahí hay que hacer múltiples transbordos desde el aeropuerto (bus/tren/bus…). Nada más llegar al pueblo que alojaba al festival, tras conocer a un grupo de jóvenes, pudimos sentir el buen recibimiento de los alemanes, los cuales nos aseguraron el desmadre.

LA ORGANIZACIÓN

Una vez dentro del recinto, la buena organización, nada que ver con los festivales españoles a los que he asistido, fue palpable desde el primer momento. Sin queja alguna hacia ella, el único inconveniente que encontramos fue la barrera del idioma, y es que pocos eran capaces de desenvolverse en la lengua de Shakespeare. Normal teniendo en cuenta que el público asistente es 100% alemán. Pero al final fue fácil entender y hacerse entender.

Los servicios, los puestos de diferentes tipos de comida, el merchandising… estaban por todo lados, y todo, digamos que para ser un festival, a precios asequibles. Aunque sin duda, el elemento estrella y sorpresa de este festival fue el papel que ejercieron los seguratas que se encontraban junto al escenario principal. Seis/siete tíos que hicieron que los allí presenten disfrutaran aún más de la música y que los tiempos de espera fueran más cortos. Atentos en todo momento, no sólo miraban por la seguridad y el bienestar del público, sino que también aplaudían, cantaban, saltaban, bailaban y no dudaban en picar a los allí presentes, disparándoles con pistolas de agua. Pero sin excepción alguna, los mejores momentos fueron aquellos en los cuales pudimos corear las canciones de grupos como Sick Of It All o Agnostic Front bajo los grandes manguerazos que nos propinaban, que como si de lluvia se tratase, hacían que soportásemos mejor el sol y el calor del mediodía.

Area 4 Festival

Area 4 Festival

 

LOS CONCIERTOS

Una vez comenzado el primer día, fuimos disfrutando de algunos de los grupos que precedían a lo que, para mi gusto, sería el plato fuerte de esta jornada, Boysetsfire, Donots y Social Distortion. Comenzamos con We Are The Ocean, que pasaron sin pena ni gloria, y continuamos con Montreal, una banda de punk-rock alemán que ofrecieron un concierto bastante entretenido. Pero sin duda una de las primeras sorpresas del festival me la llevé con Touché Amoré. Apenas tenía escuchada a esta banda californiana, una banda que con su directo fresco y lleno de energía se metieron en el bolsillo a los allí presentes. Su cantante, Jeremy Bolm, demostró ser un gran frontman con sus berridos desgarradores, su carisma y su simpatía hacia los asistentes, que terminó por demostrar, al bajarse al foso para cantar junto a ellos.

Sin apenas respiro nos dirigimos a ver a Polar Bear Club, grupo que recibe muchas alabanzas pero a cuya actuación le faltó algo de garra, a pesar de que lo intentaron. Tras la intervención de los neoyorkinos era el turno de The Joy Formidable. El trío de galeses ofreció un show correcto que poco a poco fue cogiendo fuerza y cuyo final nos dejó a todos sorprendidos, dejando el escenario tras haber roto previamente su set instrumental y con un enfado, quiero creer que fingido, repentino e incomprensible.

The Joy Formidable

The Joy Formidable

La tarde avanzaba y llegaba el momento de una de mis grandes citas en el Area 4. Los reunificados Boysetsfire salieron al escenario, donde pusieron toda la carne en el asador y no defraudaron. Sus ganas de comerse el mundo eran palpables desde el primer minuto y demostraron que hay Boysetsfire para rato. Con un setlist corto pero contundente nos hicieron disfrutar de cada una de las notas que emanaban de los instrumentos. Y para nuestra sorpresa, durante la canción de “After the Eulogy” contaron con la participación de Jeremy Bolm, que cantó a duo con Nathan Gray. Sin duda un gran concierto donde la compenetración con el público era notable, y con el cual ellos gozaron tanto o más que nosotros. Mención especial al cantante de Boysetsfire que fue uno de los más entregados con su público, y que tras la actuación bajó a saludar y a charlar con todos los que estábamos en las primeras filas.

Boysetsfire

Boysetsfire

Poco a poco el ambiente se empezaba a caldear, y no era para menos, los populares Donots estaban apunto de hacer su aparición. En el momento en el que los alemanes pusieron los pies en el escenario, el público comenzó a enloquecer: saltos, gritos, crowdsurfing como en mi vida había visto… desde luego, no fue para menos. Donots saben como animar a su audiencia y que esta se desviva coreando sus canciones. Unas canciones enérgicas y cuanto menos pegadizas.

Donots

Donots

Social Distortion fueron los encargados de poner punto y final a este primer día con un concierto en cierto modo atípico, durante el cual no se escucharon muchos de sus grandes éxitos, pero que aún así nos hicieron disfrutar de lo lindo.

The Flatliners

The Flatliners

Tras pocas horas de sueño por la jarana alemana, comenzamos el segundo día de conciertos con Adolar y The Flatliners, estos últimos rebosaban de energía ya a primera hora de la mañana, y aunque su directo nos supo a poco, hicieron que comenzásemos el día con una gran sonrisa. Por su parte Every Time I Day fueron los encargados de poner la chispa explosiva que hizo que el público arrancase definitivamente a moshear y darlo todo en el pit, y que continuó con noruegos Kvelertak.

Every Time I Die

Every Time I Die

Uno de los grandes momentos del Area 4 llegó de la mano de Agnostic Front. El calor empezaba a ser pesado, y nuestros amigos los seguratas eran conscientes de ello, así que a manguerazo limpio todos empezamos a disfrutar a lo grande de su directo y a cantar como si no hubiera mañana temas como “Gotta Go” o “A Mi Manera”. Hasta tal punto fue la locura, que algunos no dudaron en revolcarse en el barro durante el circle pit.

Agnostic Front

Agnostic Front

Tras una mañana intensa tocó un rato de respiro con The Subways tocando de fondo. Mala elección descansar en ese momento. Los británicos, que muy poco los tenía escuchados, se ganaron nuestra máxima admiración desde la distancia. Sin duda una banda que merece la pena ver.

The Wombats salieron al escenario, y tras un par de canciones nos dimos cuenta del craso error que habíamos cometido. Un grupo de lo más aburrido en directo que nos hizo dar media vuelta y aprovechar el momento para prepararnos para lo que sería el punto álgido de la noche. Tras escuchar las últimas canciones de otro buen descubrimiento, Casper, un rapero alemán que pega bastante fuerte, aparecían en escena The Gaslight Anthem, un grupo que ya me había dejado un buen sabor de boca tras verlos como teloneros de Foo Fighters el año pasado, y que por supuesto esta vez también me hicieron pasar un buen momento.

La noche la cerraba Bullet For My Valentine, un grupo al que siempre había deseado ver y en el que había puesto muchas expectativas. Unas expectativas que pronto se vinieron abajo tras ver que el excelente sonido del que habían disfrutado el resto de bandas durante estos días no acompañaba a los galeses. Un sonido tan pésimo que en muchos momentos se adivinaba que Matthew Tuck cantaba porque veíamos mover sus labios. Pero la decepción no sólo vino por parte del sonido, sino también por la actitud “poser” de varios de los miembros del grupo. Sin duda el único momento amargo del festival.

Bullet For My Valentine

Bullet For My Valentine

El último día comenzó lleno de energía de la mano de unos A Wilhelm Scream fervientemente recibidos por el público, el cual no paró en ningún de poguear y corear todas sus canciones pese al fuerte sol que pegaba. Y no es para menos, los norteamericanos saben lo que se hacen, y con cada nota y en cada segundo se dejaron la piel en el escenario. Y si no, que se lo digan a su cantante Nuno Pereira, que no paró en toda la actuación, moviéndose impetuosamente de un lado al otro del escenario. Indiscutiblemente sabe como despertar hasta a el más rezagado de los asistentes. A continuación, y algo más tranquilitos, aparecieron en el escenario Nations Afire. El grupo formado por integrantes de Ignite, Rise Against y Death By Stereo no consiguieron agitar al público como lo habían hecho previamente A Wilhelm Scream, pero aun así nos hicieron pasar un buen momento. Aunque la mañana se preveía cañera, todavía no sabíamos lo que se nos venía encima.

A Wilhelm Scream

A Wilhelm Scream

Letlive. es uno de esos grupo que todo el mundo debe ver en directo le guste o no su tipo de música. Son de esos que no dejan indiferentes, de los que dejan con la boca abierta. Desde el primer segundo de la actuación comenzaron a disparar una metralla musical con perfecta técnica, y Jason Butler su cantante, desató la locura. En una especie de estado de trance, se revolcaba por el suelo, saltaba a lo largo del escenario y lanzaba de un lado a otro y con fuerza el micrófono, rompiendo cualquier cosa con la que se topase a su paso. La mayor parte del público, en shock, guardaba las distancias con el escenario, formándose así un gran hueco entre ellos y los pocos que permanecíamos en primera fila (a riesgo de salir heridos). Y es que Jason Bulter tiene una presencia inmensa en el escenario que acapara todas las miradas, restando protagonismo a el resto de miembros del grupo. Pero no es para menos, ya que el cantante de Letlive. también se dedicó a impregnar de sangre, tras cortarse accidentalmente, unas tiras adhesivas que formaban parte del borde del escenario, y a apagar un cigarrillo en su gemelo tras darle un par de caladas. En definitiva, un concierto asombroso y difícil de igualar.

Letlive.

Letlive.

Tras este pepinazo tocaba ver a Sick Of It All. Su directo indiscutible vino cargado de grandes canciones como “Scratch The Surface”, “Step Down” o “Just Look Around ” entre otras. Su cantante, Lou Koller, llevó a el público a punto de ebullición para luego desatar una agitación masiva con un impresionante wall of death cargado de barro bajo grandes manguerazos de agua. Sin lugar a dudas, un momento inolvidable.

Sick Of It All

Sick Of It All

Después de tanta caña tocaba un poco de relajación con los suecos Graveyard que poco a poco hicieron que fuésemos recobrando la energía perdida a lo largo del día.

Y la tarde avanzaba, y mientras esperábamos a que saliesen Me First And The Gimme Gimmes, aguantamos estoicamente la actuación de Kettcar, un grupo de pop tranquilote alemán, que para verles tocar un par de canciones no está mal, pero más se hace algo pesado. Ya con la banda californiana sobre el escenario,y con la presencia de Joey Cape (algo que nos recordaron continuamente a lo largo de la actuación), comenzamos a disfrutar de sus bromas, chistes, su buen rollo, y sobre todo, de sus aceleradas versiones de temas tan clásicos como “I Belive I Can Fly”, “Over The Rainbow”, “Heart Of Glass” o “Stairway To Heaven”. Aunque se echó en falta alguna que otra versión consagrada fue un concierto redondo.

Me First And The Gimme Gimmes

Me First And The Gimme Gimmes

Cambiando de registro, recibimos a otro grupo alemán bastante alabado por el público, Sportfreunde Stiller. El trío de indie-rock mostró una puesta en escena muy elaborada, con reproducciones de imágenes en una plataforma de 1,60 m de altura sobre la cual, una decena de artistas (coristas, percusionistas, cuarteto de cuerdas…) acompañaban a los grandes protagonistas de ese momento. No faltó tampoco el confeti ni detalles cuidados como el teléfono micrófono del baterista, o el nombre del grupo sobre el telón de fondo confeccionado con calcetines de deporte.

Tras Sportfreunde Stiller, aguardábamos con ansia a los reyes del Area 4. Beatsteaks pusieron el broche final al festival y ofrecieron un directo más que a la altura de la ocasión, cargado de magnetismo para con el público, al cual se metieron en el bolsillo desde el primer momento. 23.000 personas cantaban al unísono cada una de sus canciones. Y Arnim Teutoburg-Weiß con su carisma y desparpajo captó su atención en todo momento: saltó de torre en torre de altavoces, besó y sacó a bailar a chicas y e hizo partícipe en todo momento a los allí presentes. Los asistentes no eran meros observadores sino que formaban parte de la actuación, que en esta ocasión contó con la participación de un baterista extra, que potenció los ritmos de Thomas Götz, un lujo dentro de su tour “Two Drummer Summer”. La nota de humor vino dada por el excelente vídeo, reproducido en la pantalla-telón de fondo, en la que cada uno de los miembros del grupo aparecían vestidos de los Village People y hacía una coreografía al compás de los Beatsteaks de carne y hueso. Un momento memorable en el que estallé a llorar de la risa. Sin duda un concierto para recordar.

Beatsteaks

Beatsteaks

¡Ya estoy deseando que llegue el año que viene para poder repetir! ¡Una experiencia inolvidable!

acera de Lucia

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Un comentario

  1. Muy buena la crónica! todo el cartel es bueno pero les tengo unas ganas a los Letlive… a ver si se dejan caer por aquí antes d q se mate el cantante (o adquiera sentido común XD)

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