El invitado

Daniel Espinosa, aquel director que dirigió la muy solvente Dinero fácil en su país de origen, Suecia, debuta  ahora en Hollywood con un disfrutable thriller que se sitúa por encima de la media del género.

El invitado es  un sólido thriller, cuyo mayor desperfecto es lo previsible que resulta toda la trama, con unos giros que ya hemos visto cientos de veces (Me apuesto un huevo de pato a que todos somos capaces de descubrir al malo de la función en el minuto cinco) y que a duras penas funcionan.

En cambio, hay en la cinta suficientes virtudes como para decidir asomarnos al cine a darle una oportunidad. En primer lugar destaca la acción de la cinta, que sin ser nada del otro mundo, por fin están rodadas de manera solventes, sin marear al espectador con trucos baratos por mucho que no huya de cierta estética videoclipera.  Por otro lado la propuesta es lo suficientemente madura como para entregarnos una historia sencillita donde la CIA, ese poder antaño elevado a la categoría de ángeles guardianes en la madre patria, no son más que terroristas con uniforme.  En este aspecto se echa en falta algo más de valentía por ese final, que nos viene a decir que las manzanas podridas son tan sólo una pequeña parte del total.

Viendo los títulos de crédito, me sorprendió ver a Denzel Washington en tareas de producción, lo que unido a cierta contención inusual por parte del carismático actor me lleva a sospechar que estamos ante una propuesta personal por su parte. Lo cierto es que echamos de menos a ese Denzel molón soltando frases lapidarias con su eterna sonrisa en la cara, aunque bien es cierto que su papel no lo requiere.

Espinosa sabe contar a la perfección la historia, usando además un tratamiento formal exquisito unido a un uso de la violencia seco y menos complacientes que en otras propuestas.

Los personajes cumplen, estando además en el reparto dos de mis actores fetiches como son Brendan Gleeson y Sam Sherpard, acompañados de una preciosa Vera Farmiga peleada con su peluquera,  aunque lo cierto es que quien se lleva el gato al agua es el protagonista de la historia, un Ryan Reynolds que sabe moverse como pez en el agua, seguido del personaje con más fuerza de la obra, como es el caso del papel de Denzel Washington.


Con todo lo anterior comentado, uno no puede dejar de pensar en toda la herencia Bourne que tiene el relato, aunque es normal si tenemos en cuenta que todo el género de acción o thriller moderno se ha visto sacudida por la trilogía, en especial las dos partes dirigidas por Paul Greengrass.

Sólo nos queda por disfrutar de una obra que no se hace pesada en ningún momento y con un tipo detrás de la cámara que consigue sacar petróleo de un libreto sencillo pero previsible.

Ahora que en el género hace un tiempo que dejó de haber ese romanticismo de antaño, donde el bien y el mal eran fácilmente reconocibles y la bandera americana siempre acaba ondeando entre cadáveres de árabes, rusos o cubanos, no viene mal sumergirse por los entresijos de la CIA en Ciudad de Cabo, con un juego del gato y el ratón donde dos personajes a priori antagónicos tendrán que hacer frente común si quieren sobrevivir mientras desatan el caos a su alrededor.

No pasa nada porque maten a algún inocente o algún desafortunado policía. Tienen pasaporte americano y eso, al menos en el cine, es sinónimo de Dios. En eso no han evolucionado tanto. Y lo dice alguien que cree que está lejos de antiamericanismos estúpidos, pero siempre es interesante la lectura que se puede sacar de la obra.

No quiero desviarme. Una buena peli de acción. Y con los tiempos que corren, eso ya parece un mundo.

acera de sarajesko

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Un comentario

  1. A mi me ha parecido una película que cumple con su función de “entretenimiento”, me ha gustado mucho la verdad.

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