Redescubriendo joyas: The Hitcher

Aunque esta sección nace gracias al afán de Phenomena por darnos la oportunidad de revisitar tanto clásicos con mucha afluencia de público, como esas pequeñas joyas escondidas, donde los fans claman un justo puesto para ellas, intentaremos darle rienda suelta mes tras otro y sugiriendo nombres de ese cine de terror, ciencia-ficción, thriller, etc.. que, fuese por el motivo que fuese, quedaron agazapados solo en la memoria de unos cuantos. El primero de esos títulos, como ya ha quedado implícito en la primera línea, tuvimos la oportunidad de presenciarlo en esa sesión doble que nos brinda cada mes Nacho Cerdà, y que en esta ocasión nos dio la oportunidad de volver a ver The Hitcher (Robert Harmon).

Entrando en materia, y leyendo la sinopsis de la propia película, pudiera parecer que el film rebautizado aquí como Carretera al infierno no es más que otro de esos correquetepillo donde el asesino persigue a una víctima que siempre escoge el camino equivocado, pero nada más lejos, lo que propone Harmon es un inteligentísimo juego psicológico en el que un psicópata de una frialdad inusitada asalta a un conductor fingiendo ser un autoestopista, y consigue helarle la sangre en apenas cinco minutos. Cinco minutos de reloj, que devienen en hora y media de una tensión que se podría cortar con un cuchillo, y que ni siquiera decrece en algún que otro momento donde el planteamiento se vuelve en contra de las propias virtudes de la cinta.

De entre esas virtudes, cabría destacar en especial la construcción de sus primeros 45 min., donde el asesino se torna un ente invisible, y aparece y desaparece como por arte de magia, anticipándose siempre a los movimientos de su aterrorizada víctima. En esos momentos, el director no sólo logra que minuto tras minuto el espectador sienta una incertidumbre y un pálpito fuera de lugar, sino que, sin mediar ni un sólo plano donde esa persecución se explique, la hace palpable en todo momento, manteniendo en vilo al respetable. Sin embargo, siendo consciente de que es casi imposible sostener el peso de una película sobre esa premisa (o bien que habría que ser un genio para lograrlo), Harmon pone más cartas sobre la mesa: convierte a la víctima en verdugo, lo pone en caza y captura, y logra secuencias tan magistrales como la que precede al momento del autobús, además de un angustioso colofón para el personaje interpretado por una jovencísima Jennifer Jason Leigh.

La escena del bar es de las que resultan un necesario contrapeso

Algún pero tenía que tener, pese a todo, un film que arranca con tanta destreza y logra ser tan sutil a lo largo de tanto tiempo, y es que su tramo final carece de ese poso, de esa fría calma con que el director desarrolla el resto de la propuesta, desembocando en una conclusión que, lejos de generar un clímax, deja al espectador con un pie fuera de esa angosta atmósfera construida a lo largo de toda la cinta. No obstante, a las virtudes ya destacadas antes, se le podría añadir la fabulosa interpretación de un entonadísimo Rutger Hauer que, unida a alguna que otra secuencia realmente bien confabulada, y a los precisos tintes de humor como para dar un leve respiro al espectador, hacen de The Hitcher una experiencia de lo más gratificante, totalmente recomendable para aquellos fans del género que gusten las inmersiones a pleno pulmón en esos juegos psicológicos que tan en boga se pusieron con Saw, y que aquí se ven superados sin necesidad de recurrir a lo escabroso.

acera de Grandine

Rubén Collazos ha escrito 87 posts.


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