Roger Waters (Barcelona 29-03-2011)

Si hace 4 años Roger Waters, el que fuera líder de Pink Floyd, nos obsequiaba con la representación íntegra de su célebre The Dark Side of the Moon, ésta vez volvía a Barcelona para deleitarnos con su obra más conocida mundialmente: The Wall.

Tal como hiciera en la famosa gira del disco hace 30 años, representó la obra en todo su esplendor con todo tipo de efectos escénicos, desde proyecciones, muñecos gigantes, pantalla gigante, pirotecnia, y  la famosa construcción y derribo de un muro de verdad en el escenario. Eso sí, a escala reducida,  pues con los shows que ofrecieron en grandes estadios allá en el 80, perdían más dinero del que ganaban con todas las entradas.

Por otro lado, también es verdad que en este tiempo la tecnología ha avanzado y Waters se ha podido permitir un lujo de detalles, sobretodo en lo que videos proyectados se refiere que años atrás hubieran provocado un shock mundial, pero que hoy, época en que los efectos informáticos y tecnología 3D están muy sobados, sorprendían moderadamente.

En cuanto a la representación de la obra, que conste que soy superfan de Pink Floyd y de la película, así que intentaré ser lo más objetivo posible y, más que hacer una crítica valorativa de la representación, simplemente detallaré lo que se vivió esa noche.

Cuando llegamos al Palau Sant Jordi, con todas las entradas vendidas en un momento, ya no quedaban demasiados asientos con buena visibilidad, pero como que iba con amigos y familiares que preferían verlo desde las gradas me conformé con ello. Ahora pienso que hubiera sido mejor verlo de pie  abajo y así poder corear a pulmón las canciones, pero bueno…a lo que vamos.

“In the flesh?” es uno de los mejores inicios habidos y por haber en la historia del rock, con ese potente riff y esa letra a modo de introducción de todo lo que nos va a venir encima. Un montón de cohetes y petardazos acompañaron el desfile sónico para finalizar con un avión colgado del techo del estadio que se precipitó contra el escenario con una explosión (el avión que mata al padre del protagonista en la guerra). Tremendo.

“The thin ice” se encargó de mostrarnos en qué iba a consistir aquello, la combinación de imágenes proyectadas tanto en la pantalla gigante como en el muro blanco que estaban construyendo hacían un efecto visual único. En este caso el de una bonita marea de color rojo.

En “The happiest days of our lives / Another brick on the wall pt 2”, su tema más mundialmente famoso, sacaron el muñeco gigante del profesor maltrata-alumnos y salió un coro de niños en el estribillo, para reivindicar una vez más, la mala praxis de los antiguos profesores que azotaban y humillaban a los alumnos, supuestamente como respuesta a el maltrato que sufrían luego en casa por sus mujeres XD

La tierna “Mother”, donde nos habla de la sobreprotección maternal, fue representada con otro muñeco gigante de la madre sentada abrazando su niño, además de otros efectos proyectados en el muro que, aunque fue bonito, no lo fue tanto como el de los aviones y las palomas durante “Goodbye blue sky”, que causó uno de los mejores momentos de la noche.

Mi escena favorita de la película se avecinaba y es que en “Empty spaces / What shall we do now?” pudimos ver a lo grande la famosa secuencia de la película con la lucha entre las flores macho y hembra, y posterior avance desenfrenado del muro, con especial mención de las raíces eléctricas de las flores proyectadas en el muro.

La rockera “Young lust” vino acompañada de imágenes de chicas desnudas en el muro, mientras que la arrolladora “One of my turns” fue quizás la mas injustamente tratada.

En cambio, otro de los momentos mágicos vino con la trágica “Don’t leave me now” donde la imagen de la cara de la novia se va deshaciendo en verde hasta que, en el momento en que entran todos los instrumentos, aparece el muñeco gigante de la novia/víbora.

En la agresiva “Another brick in the wall pt 3”, así como en “The last few bricks” se encargaron de acabar de construir el muro, dejando el último ladrillo en el centro para “Goodbye cruel world” donde, como en la obra original, Roger Waters cantó desde el otro lado, a través del único espacio vacío, y con la última frase se tapó el agujero, completando así el muro. Fin de la primera parte.

La segunda parte empezó con “Hey you”, uno de mis temas favoritos (a pesar de que no aparece en la película), tocada y cantada desde el otro lado del muro y sin artificios, un poco sosa en este sentido, pero del todo coherente con la letra de la misma.

A continuación unos focos nos escudriñaron en “Is there anybody out there?” y dio paso a “Nobody home” que, como también hiciera en la gira original, apareció cantando sentado en una habitación de hotel incrustada en el muro.

Y vino la sorpresa, el peor tema para mí en el disco y la película: “Vera / Bring the boys back home” resultó, gracias a las proyecciones en el muro, el más emotivo del espectáculo. Con mención especial a la cara de la niña cuando su padre recién llegado de la guerra la va a buscar a clase, gallina de piel.

La famosa “Comfortably numb” parecía que no iba a aportar ninguna sorpresa. Roger cantando delante del muro, el estribillo cantado por el equivalente de Gilmour en lo alto del muro, así como los solos de guitarra, pero cuando parecía que estaba todo el pescado vendido, Waters da un golpe en el muro y éste se resquebraja en una paleta de vivos colores, dando así el efecto mejor logrado y más impactante de todo el show.

La sosa “The show must go on” dio paso a la increíble “In the flesh”, con todas las banderas del partido fascista creado en la mente del protagonista cayendo sobre el muro, todos salieron con el uniforme rojo y negro, y el famoso cerdo volador de Pink Floyd sobrevoló las cabezas del público, también convertido en un miembro más del partido. El divertido discurso aniquilador terminó a metrallazos contra el público y dio paso a la animada “Run like hell” con una gran puesta en escena y participación por parte del público.

En “Waiting fo the worms” Roger sacó el megáfono y los conocidos martillos aparecieron desfilando a paso militar en el muro.

Finalmente en “Stop” un muñeco de trapo del protagonista cayó desde lo alto del muro y dio paso al gran juicio en “The trial”, donde se proyectó casi íntegramente toda la magistral secuencia de la película, con Roger Waters interpretando todas las voces de los protagonistas (el abogado, el profesor, la novia, la madre, y el culo-juez), que terminó con todo el mundo gritando aquello de “Tear down the wall!!” y como no podía ser de otra manera, el muro se desplomó.

El grupo se despidió saliendo en fila delante del escenario y interpretando “Outside the wall” bajo una lluvia de confeti.

Sin duda Roger Waters ha puesto una dedicación extrema en la representación de su mayor obra en Pink Floyd, y nos ha brindado una oportunidad única en la vida, una cita absolutamente imprescindible para cualquier amante del rock. Muchas gracias Roger!

acera de jordiafi

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Un comentario

  1. espectacular espéctaculo! valga la redundancia.
    De un disco imprescindible en toda colección particular, Roger nos ofreció un enorme concierto de rock, un paseo por la historia a título de documental que demuestra que los ciclos se repiten, y una peli digna de ver mil y una noches. Gracias Roger!

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